Notas informativas

Edificios más complejos, sistemas conectados y nuevos riesgos obligan a replantear la detección de incendios

La detección de incendios ya no se enfrenta solo al fuego. También a edificios más complejos, nuevas cargas eléctricas, sistemas conectados, instalaciones fotovoltaicas o entornos logísticos que hace apenas unos años ni siquiera estaban contemplados en muchas normativas. Y ahí es donde el sector empieza a asumir que buena parte de las reglas con las que ha trabajado durante años necesitan revisarse.

Ese escenario centró la ‘Mesa de Detección’ organizada en Barcelona por Tecnifuego junto al Clúster de Seguretat contra Incendis de Catalunya, una jornada que reunió en el Col·legi d’Enginyers Industrials de Catalunya a fabricantes, ingenierías, bomberos, especialistas en normativa y empresas instaladoras para analizar cómo está evolucionando la protección contra incendios y qué riesgos empiezan a preocupar más al sector.

Jordi Sans, presidente de la Comisión de Seguridad del Col·legi Oficial d'Enginyers Industrials de Catalunya, y Mariano de Leonardo, presidente de CLUSIC, abrieron el encuentro poniendo el foco en la necesidad de reforzar el intercambio técnico y acelerar la adaptación normativa ante una realidad que evoluciona cada vez más deprisa.

 

El sector pide adaptar la normativa a los nuevos riesgos

Uno de los mensajes más repetidos fue ese desfase entre la velocidad a la que cambia el entorno y la capacidad de adaptación de la normativa. Mariano de Leonardo advirtió que la tecnología está avanzando muy por delante de la regulación y defendió la necesidad de acelerar la adaptación normativa y reforzar la colaboración entre administraciones, asociaciones y profesionales para mejorar la protección frente a incendios, especialmente en viviendas y entre colectivos vulnerables.

En esa misma línea, Lluis Marín, coordinador del Comité de Detección de Tecnifuego, alertó de que muchas instalaciones que en su día cumplían la normativa hoy conviven con nuevas cargas energéticas y nuevos usos para los que no fueron concebidas. “Los edificios han cambiado y las instalaciones también. No podemos seguir dando por válidas las premisas del pasado”, señaló.

Durante su intervención, Marín insistió en la importancia de reducir los tiempos de detección y notificación en caso de incendio, defendiendo sistemas conectados, correctamente mantenidos y capaces de verificar alarmas de forma eficaz. También puso sobre la mesa algunos de los escenarios que más preocupan actualmente al sector, como la logística en altura, la movilidad eléctrica o la rápida propagación del humo en determinados entornos residenciales y aparcamientos.

La evolución normativa ocupó otro de los grandes bloques del encuentro. Antonio Vinuesa, presidente del Comité Técnico de Normalización CTN 23 SC3, repasó los trabajos de revisión de la UNE 23007-14, una actualización que busca adaptar la norma a tecnologías y necesidades que hace una década apenas tenían presencia en los edificios: sistemas de alarma por voz, dispositivos visuales, detección conectada, centrales receptoras de incendios o criterios de vida útil de los detectores.

“Los edificios y la tecnología han cambiado mucho en estos años y la norma tiene que evolucionar con ellos”, resumió Vinuesa, que defendió además la necesidad de que la normativa sea más clara, práctica y homogénea para todo el sector.

 

Cómo mejorar la protección frente al fuego en viviendas

La detección en viviendas fue otro de los asuntos que más interés generó durante la jornada. Esemel Valles, del Área Técnica de Tecnifuego, explicó la propuesta que se está planteando para incorporar detección de humos en viviendas dentro del Código Técnico de la Edificación, así como requisitos adicionales en edificios residenciales de gran altura. “Vamos a empezar probablemente con unos mínimos, pero es un avance importante”, señaló Vallés, que identificaba el mantenimiento de estos sistemas dentro de viviendas privadas como uno de los grandes retos pendientes.

Desde Bomberos de Barcelona, Guillem Larrubia incidió en la importancia de la detección temprana para reducir víctimas mortales, señalando que “el objetivo principal es mejorar la autoprotección y prevenir las muertes”. Planteó además la necesidad de revisar algunos criterios vinculados a los edificios de gran altura, teniendo en cuenta las limitaciones operativas reales de acceso exterior para los equipos de emergencia. También compartió la experiencia del servicio de teleasistencia de Barcelona, donde miles de viviendas vulnerables cuentan ya con detectores conectados a central para agilizar la respuesta ante incendios o incidentes con gas.

 

Alarmas conectadas y gestión remota

La conectividad y la gestión remota de alarmas centraron buena parte del debate técnico de la jornada. El sector da ya por hecho que la detección tenderá cada vez más hacia modelos conectados, supervisados y capaces de monitorizar continuamente el estado de las instalaciones. El problema, según coinciden muchos profesionales, es que la regulación todavía avanza más despacio que la tecnología.

Carlos Chicharro, director de Protección Activa de Tecnifuego, defendió la necesidad de ordenar y normalizar los servicios asociados a las Centrales Receptoras de Incendios (CRI), un ámbito en el que la asociación lleva tiempo trabajando junto a AESCRA, con resultados tangibles como la reciente publicación de una guía técnica para avanzar hacia criterios comunes de supervisión, verificación de alarmas y comunicación con los servicios de emergencia.  “La normativa evoluciona, pero lento”, señaló Chicharro, insistiendo en la necesidad de dotar de mayor claridad regulatoria a este tipo de servicios.

Durante este bloque también se abordaron algunos de los retos que empiezan a aparecer en ámbitos como la fotovoltaica, los diseños prestacionales o la logística automatizada, escenarios donde el sector reconoce que todavía faltan criterios técnicos y regulatorios suficientemente definidos.

Óscar Escribá, vicepresidente de AESCRA, reclamó por su parte un marco legal y operativo más claro para los servicios de CRI y advirtió de que “en España existe una gran cultura de alarmas de intrusión, pero no ha ocurrido lo mismo con las alarmas de incendios”. Escribá insistió también en la necesidad de contar con protocolos homogéneos de verificación y operadores especializados para reducir falsas alarmas y mejorar la respuesta ante emergencias.

El encuentro sirvió para evidenciar hasta qué punto la detección de incendios está entrando en una nueva etapa, mucho más ligada a la supervisión continua, la gestión de datos y la anticipación del riesgo.

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