La "carga catástrofe" y la derivación de múltiples escenarios

La pandemia ha cambiado nuestra forma de comunicarnos y de interactuar con la sociedad, ya sea a través del teletrabajo, donde se han demostrado las grandes ventajas que posee esta nueva herramienta o la educación, en la que actualmente se está ampliando enormemente la formación online, y el uso de plataformas tecnológicas de aprendizaje.

Sin embargo, de las políticas a la realidad hay un paso, porque, ¿qué ocurre cuando surge una catástrofe?

Autor: Por Rafael Sarasola, junta Directiva de TECNIFUEGO
Publicado:
14-07-2021
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La pandemia ha cambiado nuestra forma de comunicarnos y de interactuar con la sociedad, ya sea a través del teletrabajo, donde se han demostrado las grandes ventajas que posee esta nueva herramienta o la educación, en la que actualmente se está ampliando enormemente la formación online, y el uso de plataformas tecnológicas de aprendizaje.

España, el país con más fibra óptica de toda la Unión Europea, no se ha quedado a la cola en esta nueva revolución y era digital. La pandemia no ha hecho más que resaltar la evidencia de la transformación digital y las RRSS. Durante esta crisis sanitaria y económica, los españoles han incrementado su consumo en más de un 55% (ABC, 2020).

Los servicios de logística o los grandes gigantes como Amazon se han convertido en nuestros fieles aliados en lo que a consumo se refiere, es de lo pocos sectores que creció vertiginosamente en el año 2020. Hoy en día, un comercio que no disponga de algún tipo de plataforma tecnológica o de compra online, se halla claramente en desventaja, en los tiempos que corren, surgen nuevos posibilidades y escenarios.

Las acciones gubernamentales no se quedan atrás, los nuevos presupuestos europeos de 2021-2027, marcan la hoja de ruta de los países miembros. La UE quiere hacer presente a tres grandes retos, la transformación digital e innovación, la transición energética y la pandemia post-covid, a nivel nacional se suma un cuarto reto, las políticas de género e igualdad

 

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Sin embargo, de las políticas a la realidad hay un paso, porque, ¿qué ocurre cuando surge una catástrofe?

Las catástrofes naturales son cada vez más frecuentes, hoy en día nos enfrentamos a dos tipos de crisis, la pandemia casusa por la CoVID-19 y la “pandemia climática”.

La tormenta Filomena, es el ejemplo perfecto de una borrasca precedida por grandes nevadas y bajas temperaturas durante días prologados.

Pongamos dos ejemplos reales; tras Filomena, muchos árboles se vieron afectados, no solo en las zonas urbanas sino también en los bosques, parques, sierras, espacios verdes, etc., se habla de un total de 100.000 hectáreas afectadas. Las ramas secas y árboles caídos aumentan el riesgo estructural de incendio, según su volumen y las condiciones topográficas del terreno.

A causa del temporal extremo, se han de focalizar más esfuerzos (económicos, materiales y humanos) a las áreas de defensa, que velan por que el incendio no multiplique su acción, porque existen una cantidad superior de áreas a proteger. Los dispositivos de prevención y extinción de incendios han de realizar más labores, así como, ampliar la coordinación de planes comarcales y regiones.

Cuando el incendio afecta a las poblaciones cercanas, los habitantes tienen que abandonar sus hogares y residencias para salvar sus vidas, tras el fuego de los incendios, el peligro no acaba, el humo de las partículas que es encuentra en el aire perjudican gravemente la salud. El ácido cianhídrico, el dióxido de carbono junto con otras sustancias nocivas pasan de los alvéolos pulmonares al torrente sanguíneo.

La destrucción de masa forestal, ecosistemas y medioambiente es un problema agónico que cada vez viene siendo más recurrente, lo vemos en Australia, Canarias… las emisiones de dióxido de carbono generadas por los incendios forestales representan el 10% de las emisiones globales. Con este tipo de catástrofes naturales también se incrementa el número de inundaciones y corrimientos de tierra.

Las inundaciones, lluvias torrenciales y desprendimientos de cubiertas a causa de las nevadas extraordinarias e incendios provocan millones de pérdidas económicas y materiales, que no pueden ser recuperadas por los seguros, y lo más importante, la pérdida de vidas humanas que son irremplazables.

Pero ¿y si el incendio se produce por otros motivos? El caso de la explosión e incendio de Beirut, causo 191 muertes, más de 6.000 heridos y más de 300.000 sin hogar. El incendio tuvo su origen en un almacén donde se guardaban 2.750 toneladas de nitrato de amonio, este químico provocó dos violentas explosiones.

 

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Fuente: Explosión en el puerto de Beirut desde el mar-EP, El Plural (2020).

El producto utilizado para fertilizantes se encontraba próximo a estancias con elementos de alto grado inflamabilidad, ambos residuos de elevada peligrosidad, situados en el puerto y próximos a la ciudad. Las estructuras ardieron y colapsaron rápidamente como consecuencia de las altas temperaturas alcanzadas por las llamas.

Asimismo, dicho proceso generó gases de tipo óxido de nitrógeno y vapor de agua, favoreciendo la detonación. Una vez más, se vuelve a resaltar la necesidad de la protección pasiva y seguridad contra incendios.

La pandemia de la CoVID-19 dejará graves secuelas, pero la segunda, la crisis climática, no para, continua y no se resuelve con un sistema de salud más fuerte, no existe una vacuna para este problema. Por lo tanto, no solo vale con adaptarnos a ello, sino que tenemos que tomar medidas serias y contundentes, así, como integrarlo en la cultura de la empresa y de la población.

El cambio climático deja tras de sí, estaciones y climas más extremos, nos tendremos que acostumbrar a veranos más calurosos e inviernos más fríos, con sus respectivos contras, gotas frías, nevadas, inundaciones y sequías mas intensas.

 

¿Qué podemos hacer frente a estas catástrofes?

Las incidencias meteorológicas no dejarán de ocurrir, nos acercamos a climas más áridos y desérticos, en las regiones mediterráneas, sin embargo, las acciones gubernamentales y la concienciación global por esta crisis, junto con la adaptación, nos ayudarán a mitigar las catástrofes, disminuyendo su influencia e impacto.

Hay que resaltar el hecho de que no se pueden permutar los efectos del impacto medioambiental, pero si podemos paliar sus derivados, protegiendo nuestros hogares, es por ello, que no podemos considerar la seguridad como un gasto, sino como una inversión.

Tenemos que modificar y adecuar las normativas y reglamentos a las necesidades reales, porque ¿podemos asegurar que no volverá a llegar una borrasca como la Filomena? ¿podemos garantizar que el próximo 2021 continuará siendo España el segundo país del mediterráneo con mayor número de incendios? No podemos poner la mano en el fuego, nunca mejor dicho.

Dado el número creciente de catástrofes se debería tener en cuenta en el análisis de nuestros sistemas de incendio la carga que produce la catástrofe (Carga Catástrofe). Analizando los factores que la producen, parametrizar para reducir los riesgos y modelizar cuando sea posible.

Tanto la compartimentación como el soporte estructura y la evacuación se ven afectados por esta nueva carga, la carga catástrofe.

Dado el cariz de los acontecimientos futuros, será muy conveniente tener nuevos especialistas como Ingeniero de Catástrofes para dar una respuesta eficaz.

En la crisis siempre hay más perdedores que ganadores, pero también es el período de mayor crecimiento, innovación y solidaridad, lo hemos visto con la CoVID-19 y lo vemos con la concienciación medioambiental.

Estamos frente a una nueva oportunidad, debemos aprovecharla y ganarla.

 

 

¿Qué podemos hacer frente a estas catástrofes?

 

1.            Tener en cuenta la carga adicional a nuestros sistemas que produce una catástrofe. (Carga Catástrofe)

•             Una carga variable (depende de muchos factores)

•             Parametrizar para reducir los riesgos.

•             Modelizar cuando sea posible.

2.            Tanto la compartimentación, como el soporte estructural y la evacuación se ven afectados por esta nueva carga, la Carga Catástrofe.

3.            Se debería crear una nueva titulación de Ingeniero de Catástrofes.

SÁNCHEZ, J. M. 2020. “El uso de redes sociales en España aumenta un 55% en la pandemia de coronavirus” en el ABC. Madrid. https://www.abc.es/tecnologia/redes/abci-redes-sociales-espana-aumenta-55-por-ciento-pandemia-coronavirus-202003241257_noticia.html. (Consulta: 26 de marzo de 2021).

BARRIO, F. (2021). “Peligro de incendios al no eliminar a tiempo árboles y ramas secas tras Filomena” en Msn. https://www.msn.com/es-es/noticias/virales/peligro-de-incendios-al-no-eliminar-a-tiempo-%C3%A1rboles-y-ramas-secas-tras-filomena/ar-BB1eTacn. (Consulta: 26 de marzo de 2021).

MENESES R. 2020. “Un incendio en un almacén de neumáticos del puerto de Beirut hace revivir la tragedia del 4 de agosto” en El Mundo. https://www.elmundo.es/internacional/2020/09/10/5f5a31e421efa0f9608b460f.html. (Consulta: 26 de marzo de 2021).

DA SILVA, G. 2020. “La explosión de Beirut demuestra la importancia de las normas a la hora de almacenar materiales peligrosos” en El Plural. https://www.elplural.com/sociedad/explosion-beirut-demuestra-importancia-normas-hora-almacenar-materiales-peligrosos_245851102. (Consulta: 26 de marzo de 2021).

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