Protección activa contra incendios en infraestructuras críticas

 Las infraestructuras críticas y los sistemas de protección contra incendios tienen un aspecto muy importante en común, si cualquiera de los dos falla, las consecuencias pueden ser muy graves. Por lo tanto, las infraestructuras críticas deben ser sólidas y con garantías, además de estar bien protegidas en todos los ámbitos y con especial énfasis en la protección contra incendios, siempre de la mano de empresas punteras y de reconocida solvencia técnica, en base al conocimiento derivado de la experiencia desde la especialización en ingeniería de protección contra incendios.



 



 



 



 

Autor: Joaquín Lorao. Comité de Ingeniería, Instalación y Mantenimiento de Sistemas de Protección Activa. TECNIFUEGO, Asociación Española de Sociedades de Protección contra Incendios
Publicado:
01-09-2020
Contenido

La seguridad nacional cada vez es más compleja debido a la modernización y los riesgos inherentes a la globalización. Es este contexto el preámbulo de la Ley 8/2011, de 28 de abril, por la que se establecen medidas para la protección de las infraestructuras críticas, cita lo siguiente:



“Es cada vez mayor la dependencia que las sociedades tienen del complejo sistema de infraestructuras que dan soporte y posibilitan el normal desenvolvimiento de los sectores productivos, de gestión y de la vida ciudadana en general”



Este hecho muestra claramente la importancia de tener especialmente protegidas estas infraestructuras para asegurar su normal funcionamiento, siendo además reseñable la importancia de la interdependencia entre sí de las mismas, lo que confiere una complicación añadida en base a una posible cascada de fallos, agravando cualquier situación de crisis.



Buen ejemplo de la importancia del aseguramiento de las infraestructuras críticas, es claramente visible durante esta crisis sanitaria que estamos sufriendo derivada de la pandemia originada por el Covid 19.



Y es ahora precisamente cuando tanto las empresas, como las fuerzas de seguridad del estado tienen que dar el máximo. Tanto es así que con motivo del Real Decreto por el que se declara la situación de estado de alarma por el Coronavirus, el Ministerio del Interior ha emitido un comunicado por el que se establecen criterios de actuación para las fuerzas y cuerpos de seguridad, destacando entre otros, las medidas de apoyo a los operadores críticos y de servicios esenciales, indicando:



 “Por parte de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad se prestará el apoyo que se requiera para asegurar la prestación de los servicios esenciales para la sociedad por parte de aquellos operadores críticos identificados en aplicación de la Ley 8/2011, por la que se establecen medidas para la protección de las infraestructuras críticas”.



En estos momentos de crisis, es cuando se deben intensificar todas las medidas derivadas de los protocolos de actuación específicos para las infraestructuras críticas, incluyendo en las mismas, las instalaciones de protección contra incendios, dada su vital importancia para el aseguramiento del normal funcionamiento de dichas infraestructuras ante el riesgo de un posible conato de incendio.



Las instalaciones de protección contra incendios son un elemento muy importante a tener en cuenta en la gestión de riesgos de cara a prevenir siniestros parciales o totales, con la finalidad de evitar, controlar y reducir o mitigar daños derivados de posibles incendios.



Las instalaciones de protección contra incendios en este tipo de infraestructuras deberían ser ejemplares desde la concepción de los sistemas bajo un buen estudio de riesgos (un enfoque sistemático difiere en este sentido, sobre todo en lo que se refiere a la integración de los posibles riesgos), con un diseño basado en normativas de reconocido prestigio, con una instalación modélica haciendo hincapié en la calidad de la ejecución y materiales empleados, un mantenimiento exigente y exhaustivo, bien  realizado el procedimiento a la vez que documentado, y por último, con unas rigurosas inspecciones regulares, todo ello de la mano de empresas con un alto grado de especialización y concienciación en seguridad.



Llegados a este punto y ciñéndonos al marco normativo que regula las instalaciones de protección activa contra incendios en España, el aspecto con más margen de mejora es indudablemente el mantenimiento.



En este sentido, la publicación del actual RD513/2017 (RIPCI) generó una transformación a la vez que abrió paso a un nuevo horizonte hacia la tan esperada y necesaria profesionalización del sector de la protección contra incendios (PCI), suponiendo una transición más en línea con el marco europeo pero dejó dos asignaturas pendientes; la protección pasiva (al contrario que ocurre con la protección activa, en la protección pasiva, existe una gran carencia normativa, además de no estar regulada la figura del instalador y mantenedor) y el mantenimiento.



En cuanto a la actividad del mantenimiento, el texto normativo que se centra en el ANEXO II (tablas I, II y III en sus secciones 1ª y 2ª) a pesar de incluir como novedad, entre otros, la serie de normas UNE23580, (actas para la revisión de las instalaciones y equipos de protección contra incendios), aunque supone un gran avance, sigue quedando incompleto.



La serie de normas UNE23580 fueron elaboradas y publicadas con anterioridad al RD513/2017 y por lo tanto, no coinciden exactamente con las tablas y además no contemplan los nuevos sistemas que se han incorporado en el vigente RIPCI. En este sentido, es importante mencionar que ya se está trabajando en la actualización de la familia de normas UNE23580, y con una buena premisa, ya que se están utilizando como base, las Actas de mantenimiento de TECNIFUEGO que, hasta el momento, han tenido una gran acogida dentro del sector y que, sin duda, será un gran avance para el mantenimiento de todas las instalaciones de protección activa contra incendios.



 



Si pensamos en la importancia que tienen estas instalaciones, y más aún las destinadas a proteger las infraestructuras críticas, al margen de las normas de diseño e instalación, el objetivo de la reglamentación atribuible al mantenimiento debería estar en línea con los estándares de otras normativas internacionales de reconocido prestigio, tales como la NFPA.



La NFPA por sus siglas (National Fire Protection Association) es una organización global establecida en 1896, cuya misión es ayudar a salvar vidas y reducir las pérdidas debido a incendios, riesgos eléctricos y otros relacionados, ofreciendo información y conocimiento a través de más de 300 códigos y estándares de consenso, investigación, capacitación, educación, divulgación y defensa.



Para el mantenimiento de las instalaciones de protección activa contra incendios en infraestructuras críticas, teniendo en cuenta la trascendencia de su cometido, cobra especial relevancia el uso complementario tanto de la NFPA72 para los sistemas de detección y alarma, así como a mi juicio una de las normas más completas en el área de mantenimiento de sistemas hidráulicos de protección activa contra incendios, la NFP25. Esta norma se inició en el año 1992 como una recopilación de disposiciones sobre inspección, pruebas y mantenimiento con el fin de garantizar un funcionamiento satisfactorio y convirtiéndose en la actualidad en el documento principal de la NFPA en su ámbito para este tipo de sistemas.



Es interesante destacar de cara a desarrollar un buen plan de mantenimiento, a rasgos generales, la riqueza y calidad del alto contenido de esta norma, destacando la exactitud y desarrollo en las descripciones sobre todo en los requisitos y frecuencias de las pruebas con información adicional sobre evaluación y métodos de prueba. Cabe destacar además la inclusión de procedimientos de desactivación, procesos de notificación, restauración, etc.



De manera más particular destacaría lo siguiente:



 Contempla los requerimientos y especificaciones para la inspección y pruebas automatizadas permitiendo que los dispositivos y equipos destinados a cumplir este fin reemplacen a la inspección visual.



Es necesario señalar, además, la sección en la que permite realizar programas aprobados para las pruebas en función del desempeño, con medios alternativos para la determinación de las frecuencias de las pruebas basadas en tasas de falla e información de los sistemas y componentes, incluyendo material explicativo con ejemplos para su determinación en su interesante anexo A con material explicativo.



En referencia a este anexo, es muy interesante la tabla de hallazgos derivado de las inspecciones y pruebas de los sistemas dado que se incluye una clasificación de las anomalías catalogando las mismas en deficiencia crítica y no critica o designando su desactivación.



 Por otra parte, cabe reseñar el anexo E informativo, donde se incluye para los sistemas de rociadores un ejemplo de formulario sobre cómo llevar a cabo las evaluaciones de riesgos.



 En el ámbito también de los rociadores se destaca el anexo D informativo, con un amplio contenido sobre las obstrucciones en las tuberías y su influencia en la eficacia del sistema, abordando las diferentes fuentes de obstrucción, procedimientos de investigación, así como un programa de prevención a las obstrucciones y diversos métodos de lavado mediante descarga.



 En el ámbito del mantenimiento predictivo y de la mano de la tecnología, de cara al potencial empleo de información a través de monitoreo remoto y recolección de datos para análisis de confiabilidad y su uso en predicción de fallas, asi como sustitución de componentes, se destaca la inclusión a modo informativo del anexo F sobre conectividad y recopilación de datos de las actividades de IPM (Inspección, prueba y mantenimiento) y monitoreo, incluyendo tablas con  la disposición de los registros de las IPM (en especial del grupo de abastecimiento) y reparaciones e información de cada artículo de la instalación, así como los formatos de la información de los registros.



 Por último, en cuanto a las últimas novedades incorporadas en su última versión cabe destacar la inclusión de los rociadores de nueva tecnología con accionamiento eléctrico.



 Conclusión



 Las infraestructuras críticas y los sistemas de protección contra incendios tienen un aspecto muy importante en común, si cualquiera de los dos falla, las consecuencias pueden ser muy graves. Por lo tanto, las infraestructuras críticas deben ser sólidas y con garantías, además de estar bien protegidas en todos los ámbitos y con especial énfasis en la protección contra incendios, siempre de la mano de empresas punteras y de reconocida solvencia técnica, en base al conocimiento derivado de la experiencia desde la especialización en ingeniería de protección contra incendios.



 



 



 



    

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